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II ASAMBLEA ESTATAL DE CONSTITUYENTES (sábado 13 de octubre en Madrid)

Tras el 25-S, es imprescindible trabajar por un Nuevo Proceso Constituyente.
II ASAMBLEA ESTATAL DE CONSTITUYENTES (sábado 13 de octubre en Madrid).
” Hay que tener con­tenido en una rev­olu­ción, en esto con­siste el tra­bajo. Así que os animo a que hagáis un proyecto sobre el futuro que queréis tener, ser apa­sion­a­dos y creer que es posible”. 
 
(De la entre­vista a Bir­gitta Jóns­dót­tir del Par­tido Pirata de Islandia publicada por Diagonal.

El 25S, el 26S y el 29S decenas de miles de personas salieron a la calle…
para demandar el inicio de un nuevo proceso constituyente, una solución democrática ante la situación actual. Mientras tanto, el Congreso recibía los Presupuestos del 2013, una auténtica bomba de austeridad piramidal contra el pueblo que se manifestaba. Se nos ha cargado con una inmensa deuda ajena, proveniente de los bancos, y se nos roban derechos sociales, laborales y nuestros servicios públicos para pagarla. Los políticos que han permitido esta estafa no están cumpliendo con su función de representarnos, lo cual queda aún más patente cuando intentan criminalizar la protesta social y usan la violencia contra manifestantes pacíficos.
La Constitución Española de 1978 reconoce que la soberanía nacional reside en el pueblo, pero no establece un mecanismo para que el pueblo controle que sus representantes le estén representando de verdad, y permita devolver la soberanía a su legítimo dueño en caso de que no lo hagan. Eso sitúa a la actual constitución como antidemocrática.
Además, no existen posibles formas de democracia directa/participativa, como los referéndums vinculantes para preguntar a la ciudadanía cómo se debe gobernar el país. Parece que el voto cada cuatro años, contabilizado con una ley electoral muy regresiva, es un cheque en blanco para los partidos, que se amparan en mayorías parlamentarias para romper sus promesas sin ningún tipo de vergüenza.
La Constitución actualmente vigente, en definitiva, ni es un instrumento útil para hacer efectiva la voluntad popular ni sirve para proteger y defender nuestros derechos más básicos ante los embates de un capitalismo financiero que amenaza con convertir nuestras vidas en aquello que conviene a sus estrictos intereses.
Por este motivo es necesario abrir un nuevo proceso constituyente que establezca las nuevas reglas económicas y políticas que el pueblo defina de forma directa.