
Tirar piedras a la autoridad suele salir caro. En Madrid puede costar unos cuantos porrazos. En la frontera de México con EE.UU., unos cuantos tiros. Con el menor muerto este miércoles, son ya tres las personas fallecidas desde julio en territorio mexicano por disparos de los agentes de la Patrulla Fronteriza, que en todos los casos han justificado las balas como respuesta a las pedradas lanzadas por las víctimas. José Antonio «N», un joven de 16 años, moría en Nogales (Sonora) por disparos de un agente de la «Border Patrol hechos desde la otra orilla del río Grande, en Nogales (Arizona).